Trabajos prácticos de alumnos de DeporTEA

La Casa no está en orden

por Martín Segura

Injusticias y diferencias existen en todos los ámbitos de la vida . El fútbol no escapa a esta realidad y Mar del Plata no es la excepción. Lo único que no cambia, al igual que en la mayor parte de los conflictos sociales, son los perjudicados: los trabajadores.

Los futbolistas marplatenses se acercaron a la Liga local, entidad que nuclea a todos los clubes de la ciudad, con el fin de reveer una disposición votada por sus mismos delegados en diciembre de 2010. En ella, se prohíbe a cualquier jugador cedido a préstamo a otra institución para disputar un torneo regional (Argentinos B y C) jugar el certamen casero, ya que entrarían en calidad de “refuerzo”. Sí, refuerzos de sus propios equipos..

El conflicto, aún sin resolución, deja a las claras la falta de comunicación y congruencia entre los mismos clubes y sus representantes. Resulta inaudito que menos de seis meses después de ser aprobada por unanimidad una resolución existan algunos que estén en desacuerdo. O no prestan atención a lo que firman o no les interesa defender sus intereses. Más llamativo es que sí se les permita a los jugadores disputar el Torneo Clausura, por lo que lo único que se logra es pararlos durante unos meses en un fútbol donde se juega por amor al deporte y no por motivos económicos.

Los perjudicados en este caso, los futbolistas Santiago Giuntini de Atlético Mar del Plata, Gastón Nicolás y Pablo Torres de San José, Pablo Otemuro de Banfield y Eric Dierckx de Independiente, buscaron apoyo en los que en un futuro podrían sufrir las mismas injusticias: sus colegas. Fue tal el sostén brindado por sus compañeros que, en caso de no llegar a buen puerto la resolución del conflicto, existe la posibilidad de una medida de fuerza que pararía el fútbol marplatense.

Pero hay un hecho que no se puede dejar pasar. Resulta ilógico que en un deporte amateur se les prohíba a sus integrantes la posibilidad de progresar. Si desde los clubes no existe un apoyo económico y un jugador tiene la opción de disputar un fútbol rentado en una categoría superior por un tiempo determinado, el  %100 tomará ese camino. Y, como se indica anteriormente, fueron los mismos delegados de los clubes los que aprobaron la disposición, no sólo perjudicando a los jugadores sino también a sus mismas instituciones.

Es imposible exigir dirigentes profesionales en un ambiente completamente amateur. Pero lo mínimo que se puede pedir es que sean conscientes y lógicos a la hora de tomar decisiones. El fútbol marplatense se los agradecerá.

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